¿Pánico frente al armario? Te doy 4 claves para vestir a tu familia en vuestra sesión de fotos. Olvida el 'uniforme' y aprende a combinar colores con naturalidad.
 
Ya tienes fecha para tu sesión familiar. ¡Qué emoción! Pero justo después de la alegría, suele aparecer la gran duda ante el armario abierto: "Y ahora… ¿qué nos ponemos?".
Lo sé, coordinar a toda la familia puede parecer una misión imposible. He visto a muchas madres estresadas pensando que necesitan comprar ropa nueva o vestir a todos idénticos para que las fotos queden bien.
Pero aquí en Meraki by VGracia, mi filosofía es diferente. No busco que parezcáis un catálogo de moda rígido, busco que os sintáis vosotros mismos. La ropa no debe ser la protagonista, sino el acompañamiento perfecto para que lo que brille sean vuestras miradas y abrazos.
Hoy quiero compartir contigo mis 4 reglas de oro para acertar con el vestuario sin perder la naturalidad.
Comodidad ante todo
Especialmente con niños.
Parece obvio, pero es lo más importante. Si tus hijos llevan una camisa que les pica, unos zapatos rígidos o un vestido con el que no pueden correr, se notará en sus caras.
Queremos risas, movimiento y juegos. Elige tejidos suaves y cortes que les permitan ser niños, trepar y saltar. Si ellos están cómodos físicamente, las sonrisas salen solas y la sesión fluye sin lágrimas.
La armonía de los tonos tierra
Para conseguir ese estilo atemporal y cálido que caracteriza mis fotos, los colores son clave. No hace falta que vayas de blanco impoluto.
Di SÍ a: los tonos neutros (beige, crema, gris perla) y toda la gama de los colores tierra (teja, mostaza suave, verde oliva, marrón óxido). Estos colores conectan genial con la naturaleza.
Evita o di NO a: Los colores neón, los logos gigantes en las camisetas o los estampados muy estridentes, ya que distraen la atención de lo importante: vuestras caras.
Coordina, no clones
Adiós al "uniforme". Atrás quedaron los años 90 donde todos iban con vaqueros y camiseta blanca idéntica. ¡Dale personalidad a vuestra historia!
La clave es coordinar, no ir uniformados. Elige una paleta de 3 o 4 colores que combinen entre sí y juega con ellos. Por ejemplo: si mamá lleva un vestido color teja, papá puede llevar una camisa beige y el niño un pantalón verde oliva. Así creamos una armonía visual rica, natural y nada forzada.
Texturas y capas
En fotografía estática, las texturas dan vida. El lino, la lana gruesa, el algodón rústico o el encaje aportan profundidad a la imagen y quedan preciosos en cámara.
Además, jugar con capas (cárdigans, bufandas, gorritos) no solo abriga en las sesiones de otoño/invierno, sino que nos da mucho juego para interactuar: taparos con una manta, ajustar un gorrito, abrochar un botón... esos pequeños gestos de cuidado son pura magia visual.
Un último consejo: Empieza por ti, mamá
Solemos dejar nuestro vestuario para el final, priorizando a los peques, pero mi consejo es que elijas tu ropa primero.
Busca algo con lo que te sientas guapa, cómoda y tú misma (sea un vestido largo con vuelo que de juego al moverte o tus vaqueros favoritos). Una vez tengas tu outfit decidido, construye el resto de la familia a tu alrededor combinando con tus colores.
¿Te ha servido esta guía? Recuerda que al reservar tu sesión conmigo, te ayudaré personalmente a elegir el vestuario si tienes dudas, para que el día de las fotos solo tengas que preocuparte de abrazar a los tuyos.
Si te apetece que pensemos juntas el vestuario y busquemos la fecha perfecta para tu sesión, estoy al otro lado.
*Imágenes de esta entrada generadas digitalmente con fines ilustrativos para mostrar las combinaciones de colores.